Ellos


No me pidas que esté alegre cuando vuelvo a tener ese sabor amargo en los labios. No me lo pidas, no puedo estarlo. Sería antinatural estar contento por algo en lo que he vuelto a fracasar otra vez. Solo el premio de consolación de siempre. No está mal. Pero esta vez me ha dolido que desde el principio sabía lo que iba a ocurrir.

Sigo escribiendo. De hecho, retomo antiguas ideas para terminarlas. He comenzado a publicar en www.predicado.com, y voy a seguir intentando transformar esta oruga casposa en un ser un tanto más aparente. Porque cambiar, ya no creo que vaya a cambiar mucho más si no es a peor.

Te agradezco todo lo que has hecho por mí. Te agradezco absolutamente todo lo que me has dado, y también te agradezco todo lo que vayas a hacer con mi vida. No merezco nada, pero lo acepto todo.

Si al menos fuera tan fuerte y tan brillante como ellos…

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