En #trespalabrasespanolas vamos al paro


 Hoy intentaré ser lo menos sarcástico posible, porque, la verdad, todo esto empieza a ponerme un poco histérico, y justamente ahora mismo es lo que menos necesito.

Últimamente me da pánico abrir el periódico o poner las noticias. Ya no por las guerras o por los terremotos, o por los signos evidentes de que el mundo tal y como lo conocemos llegará a su fin en unos meses y comenzará un nuevo ciclo. Chorradas aparte, no hay día que no salga una noticia sobre educación que deje nuestra valía profesional a la altura del betún. Tanto exceso de información me ha producido un síndrome nuevo llamado “informacionitis”, término, que como veremos, dentro de algún tiempo podremos aplicar sin problemas.Y es que, si la semana pasada nos despertábamos con el borrador del nuevo sistema de oposiciones para docentes, esta semana tenemos las declaraciones del ministro diciendo que se va a implantar un MIR para profesores, claro que, ya no sabes si esto va incluido en el mencionado borrador o es un añadido que vendrá a posteriori.

Si he de seros sincero, no estoy muy familiarizado con el MIR, pero creo que te tienes que pasar varios años haciendo prácticas sin cobrar en un hospital hasta que te aprueban. Ayer incluso me decían que sólo era un año, aunque yo creo que son 3 más un gran número de exámenes. Pero, ¿en realidad hace falta? vamos a analizarlo correctamente para no pecar de exaltados.

En primer lugar debemos partir del problema base: el sistema educativo español es ineficiente, eso está claro. Los índices de fracaso escolar alarman tanto a políticos como a agentes sociales, porque en vez de descender, siguen aumentando. Con esto bien claro, es el momento de preguntarnos el por qué de esta situación.

Obviamente, el sistema educativo lo componen 5 grupos: alumnos(pasivo), profesores(activo), dirigentes institucionales(activo), autoridades legislativas(activo) y padres(pasivo). Como todos sabemos, los elementos pasivos, es decir los que no cobran, siempre van a culpar a los activos del problema, y a su vez, algunos activos se pasan, como vulgarmente se dice, la patata caliente, de unos a otros para no salir demasiado perjudicados. Es evidente, que lo más fácil es culpar al activo de escalafón más bajo: el profesorado. Así, acusando a este grupo de ineficacia y de ser demoledoramente inútil los otros 4 grupos quedan satisfechos, a saber: los alumnos porque son los que les califican, los padres porque son los que califican a sus hijos, los dirigentes(dirección, inspección, etc…) porque los consideran de un rango inferior, y las autoridades legislativas(funcionarios, políticos…) porque para ellos eso se traduce en menos sueldos que pagar.

Pero en realidad, la herida es mucho más profunda y purulenta, porque no sólo se cargan todas las responsabilidades contra un eslabón de una cadena que puede llegar a romperse, sino que además, se ha generado una idea destructiva sobre un gremio, que aunque sí que es cierto que necesita reformas, es totalmente denigrado por la sociedad actual.

El otro día, hablando con varios conocidos me encontré con una actitud generalizada últimamente que se resume en: “los profesores tenéis muchas vacaciones y cobráis demasiado; todo lo que os pase os lo tenéis bien merecido”. Y el problema es que no es sólo un sector exaltado de la sociedad. Es prácticamente la idea generalizada que se tiene por ahí. ¿Qué significa esto? Que la figura docente ahora se compara con la de un político, pero con una gran diferencia,  el político puede defenderse y disimular su reputación, pero nosotros no.

La sociedad reclama un cambio sin tan siquiera plantearse el por qué de ese cambio. Solo quieren una revancha, porque hay 5 millones de parados, y en este país es más fácil buscar enemigos que encontrar soluciones. Da igual que estés en Madrid, Barcelona, Granada, Alicante, Lugo o San Sebastián. Estés donde estés, siempre habrá un problema que se apañará con un poco de tensión electoral avivada por las brasas de un recuerdo bélico no demasiado lejano. Este país está lleno de rencor.

Pues si me lo permitís, os voy a dar mi opinión: la culpa de todo la tiene el primer grupo pasivo, los estudiantes. Son ellos los que no trabajan ni se esfuerzan, los que denigran a sus padres y a la sociedad en general. Son ellos, los que pervierten el sentido de la palabra educación y desconocen la palabra disciplina, los que avergüenzan a sus familias y “preocupan” a los políticos. Son los estudiantes los que deberían ser castigados, porque cuando todo iba de fábula, como ratas abandonaron el barco de la educación para ganar dinero fácil en la burbuja inmobiliaria, y ahora que ya no hay dinero, vuelven con el rabo entre las piernas para formarse y tener un “futuro”. Ellos, y sólo ellos, son los responsables directos de todos los recortes, la falta de profesores y medios, el mal ambiente educativo en los institutos. Ellos son los únicos responsables de su fracaso. Así que en lugar de permanecer callados como ratas que esperan para devorar un trozo de comida que ha caído al suelo, deberían actuar y salir a la calle, hacer una huelga indefinida de estudiantes y coger las riendas de su propio sistema educativo.

Pero claro, “un joven se pasa la policía interior y la mano dura por la piedra”. Pues si es así, espero que se cumplan las profecías y se acabe el mundo el año que viene.

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