Hoy no hay sarcasmo


Hoy no os voy a contar ninguna noticia estúpida que haya salido de mi, por desgracia, cada vez más calva cabeza, ni voy a hacer un análisis irónico sobre la actualidad laboral en el panorama de la educación pública en la comunidad valenciana y general. Hoy la verdad es que ni me apetece poner una foto en este post, porque hoy no habrá sarcasmo. Así que, si estáis en una situación parecida a la mía, tal vez deberíais dejar de leer estas líneas, pues corréis el riesgo de caer en una depresión mucho más profunda.

La verdad es que estoy harto. Estoy ya muy cansado de todo, de todos los sueños rotos, de esperar, esperar y seguir esperando para nada, de conformarme con migajas, de sentirme siempre tan lejos de todo, del fracaso continuado, de todo en definitiva. No puedo evitar echar una mirada al futuro, y sólo veo un vacío existencial que me inunda de miedos y rencores. No tengo muy claro si es por el factor generacional, intelectual o símplemente psicológico, pero el caso es que regodearme en mi propia mísera es, creo, lo único que se me da bien.

Dicen: “tienes que ser positivo”, “lo superarás”, “es una racha”, “seguro que tienes suerte”. ¿Cuándo he tenido yo suerte? ¿Cuándo? Suerte es ganar algo sin ningún tipo de sacrificio, suerte es que te apunten con el dedo y de digan: “¡Enhorabuena, has ganado…!”. Eso os aseguro que nunca me ha pasado a mí. Solo puedo agradecer la poca salud que tengo, y que al parecer tampoco sirve para mucho. Es difícil ser positivo cuando todos los signos de tu vida son negativos… Ahora,eso sí, porque cuando las cosas van bien, o simplemente te importan una mierda, entonces es muy fácil ser positivo.

La sociología tradicional habla del término “generación” para agrupar a una serie de personas que pertenecen a un colectivo en tres dimensiones, a saber, cronológica, colectiva y específica:

– Cronológica porque dicho grupo debe entrar en un mismo orden de tiempo. Sería una incongruencia clasificar en la misma generación a alguien del S.XVI con alguien del S.XX.

– Colectiva porque todos ellos poseen una serie de características comunes que los definen en la colectividad social. No tienen por qué ser todos iguales, e incluso se pueden dar diferentes subgrupos dentro de ellos(herencia del conocimiento estructuralista), pero todos ellos comparten al menos un rasgo común.

– Específica, y aquí es donde se ha revisado esta teoría últimamente,  porque en referencia al primigenio postulado de Karl Mannheim hace falta un acontecimiento que influya en dicho colectivo y que lo erija como estandarte. Pero el problema viene cuando, en los últimos tiempos buscamos un hecho que defina las generaciones desde los cincuenta hasta hoy. Evidentemente, en un mundo tan global como el nuestro, una sola perspectiva falla. Hacen falta múltiples visiones de la realidad para crear un prisma aunado de acontecimientos.

Yo no digo que crea mucho en estas paparruchadas sociológicas(En realidad, sí. Me encantan la sociología y la psicología) pero dispuestos a aceptar estos términos me gustaría afirmar una cosa con vuestro permiso: dentro de unos años hablaremos de generación pre-crisis y generación post-crisis. Los pre-crisis  serán aquellos que posean todo, aquellos que conserven sus derechos laborales, sus ahorros, sus beneficios heredados de una época de bonanza, los dueños, los privilegiados, los vencedores. Los post-crisis seremos los que no hayamos sobrevivido, los que tendremos la obligación de trabajar mucho más para conseguir lo mismo que los pre-crisis, los serviles, los arrodillados para no perderlo todo, los vencidos. Ya sé que no todo es blanco o negro, y que estoy hablando de una crisis económico-bursátil en términos sociológicos(cosa ilógica para cualquier estudioso en el tema porque en todas las décadas hay periodos de recesión más o menos globales), pero en esta ocasión, al igual que en el precedente de la crisis del petróleo de los setenta, los poderosos y los vencedores en general han sabido guardarse las espaldas demasiado bien para que a ellos no les ocurra nada. El problema es que ahora mismo coexistimos dos generaciones escépticas: la generación X y la generación Y. Dos generaciones que han crecido bajo el yugo de la tecnología y la comodidad de un mundo demasiado evolucionado. ¿Hay solución? No, no la hay. Todos nosotros somos flores recién cortadas. Es cuestión de tiempo que nos marchitemos y nos pudramos en una jarra de cristal con agua sobre una encimera de dudoso gusto.

Podéis tener hijos. Podéis luchar por ellos. Podéis hacer lo que queráis, porque soy libres. Mirad vuestro mundo. Contemplad la maldad del ser humano, desconfiad de vuestros vecinos y amigos, odiad a los que os superan, temed a las enfermedades y por último suplicad por un poco de pan. ¿Quiénes sois? ¿Quién soy?

Solo soy uno más.

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