Separar para reciclar


Si hay algo que estoy aprendiendo estos días es que en muchas ocasiones no puedes evitar que algo ocurra aunque luches con todas tus fuerzas, es decir, lo que los profanos llaman la irrefrenable fuerza del destino, aunque yo prefiero la denominación “pulsión ineludible”.

Las circunstancias nos llevan poco a poco a una nueva situación, y como en nuestros peores sueños de antaño, todo lo que habíamos construido se puede caer en un segundo como un castillo de naipes. Es increible. Tantos años de carrera, tanta experiencia profesional, tanta especialización y tanta ilusión metida en una bolsita de plástico barato y enviada sin miramientos al contenedor más cercano. Es una pena, sí. Una pena que produce ansiedad, pánico, evitación, cambios en la conducta, palpitaciones e incluso depresión.

Yo he pasado por eso, o mejor dicho estoy pasando por eso. No pude evitar, por mucho que me manifesté, por muchas huelgas que hice y por muchos papeles que envié, que súbitamente me despidieran de un trabajo que me llenaba y me hacía mejor persona. Pero hay que adaptarse a la situación y reciclarse. Ahora aprovecho este año para aprender un nuevo idioma(si a consellería le da la gana de enviar un sustituto) como es el francés, y empezar con el grado en psicología. Imaginaos… yo, psicólogo clínico ¿llegará el día que pueda decirlo de verdad? Porque a fin de cuentas, después de la lucha, después de la derrota y después la ira que podamos albergar, se trata de continuar caminando ¿no? Caminar hasta que nos caigamos de cansancio.

Estudiar psicología es una forma de estudiarme a mí mismo, de averiguar cuál es mi problema y aplicar terapias conductistas para forzar una reprogramación que me ayude a ser feliz, y es que esa es la clave. Todo lo que me estoy encontrando estas semanas extraclase e interclase es el concepto de la estabilidad en la felicidad. Has te estar bien contigo mismo para estar bien con los demás. Has de aceptarte y amarte para poder aceptar y amar a los demás. Parece una flipada propia de un comebolas newage, pero en realidad es un principio tan básico en nuestra psique, un pilar tan fundamental, que sin ello no somos capaces de desarrollar nuestra vida. Y en realidad, es por muchas sencillas razones, pero que por ser tan sencillas nos pareces inocuas. Razones como el miedo, el dolor, la culpa, la contaminación informativa, el rechazo… Todo esto podemos trabajarlo desde el punto de vista de la psicología emocional y la terapia conductista.

Pero de todo esto ya os hablaré otro día.

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