La gran caja de Skinner


1177738092_fB. F. Skinner era un gran investigador, uno de esos genios que marcan un antes y un después en la ciencia. Un cráneo privilegiado que con lápiz, un papel y una buena idea organizó todo un sistema de cajas-problema que desarrollaron la teoría del condicionamiento operante.

Básicamente, y para no atolondraros con vocabulario técnico de psicología de la motivación, las cajas de Skinner son unas cajas diseñadas para que animales en el transcurso de un experimento pulsaran una palanca o un botón que  abría un compartimento de donde sale una bola de comida. El animal(ratas de laboratorio en su mayoría) aprendía un comportamiento o condición por mediación de un estímulo, en este caso la comida. En resumidas cuentas, la rata aprendía que cada vez que pulsaba la palanquita de marras, obtenía una bola de comida, sin importar las veces que le diera. Luego Skinner y sus discípulos le iban complicando la vida al pobre animal cambiando la palanca por un botón, o cambiando las frecuencias en las que recibía la comida. Incluso hay variantes de la caja donde al animal se le injerta una cánula conectada a una bomba de cocaína, y se observa la cantidad de veces que el animal acciona la palanca y recibe su dosis(en este caso, la mayor parte de los animales pulsan tantas veces la palanca que mueren por sobredosis).

Pues bien, así aprendemos los humanos. Bueno, en realidad no es del todo así, pero se asemeja bastante. Espero poder explicároslo próximamente en este blog o en otro, pero no ahora. Ahora me gustaría hacer una reflexión, una pequeña pero creo que interesante reflexión.

Somos un reflejo de nuestra sociedad. Escribimos, hablamos e imaginamos sobre lo que conocemos. Todo lo nuevo que va surgiendo es fruto de una idea anterior que ha evolucionado(qué hermoso es eso de la evolución). Skinner evidentemente no vivía fuera de nuestra sociedad, se valió de la etología para impulsar un campo que está tan en pañales como la psicología(en pañales pero que desde la antigüedad se lleva debatiendo e investigando). Pensemos un momento en una translación de esta idea al mundo humano. ¿Una caja de Skinner para humanos? Bueno, la idea es un poco descabellada ¿no? Pero los humanos no somos ratas, nosotros tenemos más visión y nos daríamos cuenta que nos han metido en una caja donde experimentan con nosotros.

En realidad, no estamos tan lejos de eso. El mundo es una gran caja de Skinner, y nosotros somos las ratas con las que experimentan. Nos enseñan que debemos producir para vivir, nos enseñan que la culpabilidad produce ansiedad y depresión, nos enseñan qué tenemos que comprar, qué tenemos que comer, qué tenemos que pensar… Todo con el método de la recompensa. Si compras esto serás feliz(y efectivamente al encontrarte socialmente aceptado te sientes así), si vistes como uno de tus ídolos de la tele serás un triunfador, si eres emprendedor podrás ser rico y poderoso, envía un mensaje en cadena para que no digan que eres un marginado…. Hay tantos y tantos ejemplos… no sé si veis por dónde voy.

Esta vida que nos han diseñado, esta libertad en la que nos movemos, es tan artificial que parece todo una gran caja de Skinner

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